Por qué The Economist no le quita el sueño a López Obrador

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La edición del semanario inglés The Economist que ha comenzado a circular trae en su portada la imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que conducirá a que los ojos de las élites en el mundo se pongan sobre México.

The Economist es una de las revistas más prestigiadas y es lectura usual de miles de líderes políticos y directivos de empresas de Estados Unidos y Europa.

No es la primera vez que aparece AMLO en la portada de la revista. En junio de 2018 allí estuvo su foto con un titular denominado: “La respuesta de México a Donald Trump”, en la víspera de las elecciones de ese año.

En diversos textos que han aparecido en estos años, The Economist ha sido muy crítico del presidente López Obrador, así que no es nada sorpresivo que en la portada de la edición que ha empezado a circular se le denomine: “Falso Mesías”.

El texto no señala prácticamente nada que no sepamos en México, pero probablemente le resulte revelador a inversionistas o políticos de otros lares que no siguen detalladamente la información de nuestro país.

Ayer me preguntaban si esa portada tendría alguna influencia en la intención de voto de los electores. Obviamente que la respuesta es que no habrá ningún efecto.

A diferencia de anteriores mandatarios, que eran muy susceptibles a las críticas de la prensa internacional, sobre todo de los medios más influyentes, AMLO les da rápidamente la vuelta señalando que lo critican porque defienden los intereses de los grandes capitales y por defender él, en contraste, los intereses de la mayoría de los mexicanos.

A AMLO le preocupa mantener buena relación con un puñado de países, mandatarios y empresarios extranjeros, y con ellos tiene comunicación personal, así que rápidamente le da la vuelta a los cuestionamientos de medios como The Economist.

Lo que realmente puede quitarle el sueño al presidente de la República no son los calificativos como el de “Falso Mesías”, sino la posibilidad de que a Morena le falle su capacidad de movilización el domingo 6 de junio y no logre sacar a la calle a votar a sus partidarios.

Las elecciones intermedias normalmente han convocado solo a la mitad de los electores inscritos en las listas nominales, por lo que se vuelve un factor clave en el resultado que los grupos políticos puedan movilizar a sus simpatizantes.

Y lo que se ha visto en diferentes entidades del país, y Jalisco no es una excepción, es que Morena es una organización muy gelatinosa. Es decir, no tiene la consistencia de los partidos bien establecidos y en diversos lugares eso le trae problemas para asegurarse que los votantes acudan a las urnas.

Quizás el área de Comunicación Social de la presidencia responda a The Economist o quizás no lo haga. Eso no va a quitarle el sueño al presidente.

Su atención va a estar puesta en aprovechar, hasta el último, los pocos días que restan antes de la elección para tratar de empujar el triunfo de sus candidatos.

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